viernes, 19 de abril de 2013

Yo fui hermosa May Goulding. Estoy muerta.

Acuarela 16x23 cm

May Goulding
La madre de Stephen, extenuada, rígidamente surge del suelo, leprosa, y turbia, con una corona de marchitos azahares y un desgarrado velo de novia, la cara gastada y sin nariz, verde de moho sepulcral. El pelo es lacio, ralo. Fija en Stephen las huecas orbitas anilladas de azul y abre la boca desdentada, diciendo una silenciosa palabra.
La Madre.
(Con una sonrisa sutil de la demencia de la muerte.)
Yo fui hermosa May Goulding. Estoy muerta.


(James Joyce)



ESTUDIO

Acrílíco 24x34 cm


Acrílíco 24x34 cm


Acrílíco 24x34 cm


Acrílíco 34x24 cm


Mixta 34x24 cm

2 comentarios, tu opinión es importante:

Margarita dijo...

Pues encuentro que el segundo de los estudios que nos enseñas lleva aparejado una gran fuerza en cuanto a sentimiento se refiere. Ese esqueleto de perfil con la mano en el pecho, lejos de llegar a mí como los restos de un naufragio me transmite un sentimiento de belleza y ternura que trasciende más allá de la pura apariencia. El cuarto, tan sintético, nada más verlo, conectó directamente con la imagen mental y la gran huella que dejó en mí, en mi interior, el Retrado de Camille Monet en su lecho de muerte.

Abrazotes

Manolo López dijo...


Hola Margarita, mientras hacia estos estudios, me venían muchas ideas sobre la belleza y sus estereotipos, lo que en cada momento histórico y en cada cultura es la belleza. Sin ir más lejos la belleza de nuestros ancianos, y aun más cerca la belleza de mi madre muy guapa en su juventud, y ahora no menos hermosa, o nosotros mismos que nos seguimos viendo en el espejo como si no pasara el tiempo. Y porque que no la belleza de los muertos que en nuestra cultura están totalmente denostados, mientras que en otras los adoran e incluso los tienen en casa. Claro que ahora nos machacan con la eterna juventud, da igual que sea de botox y silicona, la cuestión es dejarse engañar para no ver la realidad, bueno que me voy, .. gracias por compartir tus impresiones. Un abrazo